comisiones de tarjetas de credito

Así puedes evitar las comisiones de tu tarjeta de crédito

Todos tenemos prácticamente una tarjeta de crédito. Son instrumentos muy válidos en multitud de ocasiones, ya que nos permite aplazar pagos o disponer de dinero en efectivo en cualquier ocasión. Pero generalmente tienen un coste asociado, hablamos de sus comisiones. Dependiendo de la entidad emisora de la tarjeta, estas pueden llegar a ser bastante elevadas. Desde aquí vamos a proporcionarte una serie de consejos útiles para que puedas minimizar o evitar las comisiones de tus tarjetas de crédito. No permitas que el dinero se marche de manera tan fácil.

¿Qué es una comisión en una tarjeta de crédito?

Es una cantidad variable que se cobra al cliente por el uso y disfrute de ese producto. La cantidad que la entidad cobra es variable, pudiendo determinar libremente cuál es, pero siempre dentro de los límites establecidos por el Banco de España. Cualquier comisión que se aplique ha de quedar reflejada de manera clara en el contrato. Las comisiones de una tarjeta de crédito son diversas, siendo estas las que son comunes a todas.

Comisión por emisión, renovación y mantenimiento

Es la cantidad fija que el cliente paga al emitirse la tarjeta y que se paga también por cada año que pase desde el momento en el que se emite la tarjeta. El coste de mantenimiento puede depender de las prestaciones de la tarjeta, pudiendo ser gratis durante el primer año y tener un precio fijo en los sucesivos. Si deseamos tener tarjetas adicionales para familiares, también se hace pagar una comisión, aunque generalmente suele ser más pequeña.

Comisión por transferencia de fondos

Cuando deseas pasar dinero del crédito de la tarjeta a una cuenta corriente hay una comisión siempre. Lo mismo ocurre cuando sacas dinero a crédito del cajero.

Comisión por descubierto o excedido

Ocurre cuando no se puede hacer frente al pago de la tarjeta de crédito porque ha dejado un descubierto. También se aplican comisiones cuando hemos realizado un pago y sobrepasamos el límite de la tarjeta.

Comisión por reclamación por impago

Es consecuencia del punto anterior, la entidad aplica una comisión cuando ha de reclamar el cobro de un importe que ha sido rechazado por el banco al no haber fondos. Se aplica una comisión fija a criterio de la entidad. Recuerda que el cobro de comisión por descubierto puede ser reclamado con éxito de una manera muy sencilla.

Comisión por cancelación anticipada.

Hay entidades que cobran una comisión si se cancela la tarjeta antes de haber amortizado las deudas. El porcentaje que suele aplicarse es del 3% de lo que quede pendiente.

Puedes evitar las comisiones de las tarjetas de crédito

Si echas manos de los extractos de tus tarjetas de crédito y los va sumando podrás comprobar como cada año pagas una buena cantidad en concepto de comisiones. Aunque algunas no sea posible evitarlas, te vamos a proporcionar una serie de consejos para que pagues menos por ellas.

Conocer bien los contratos y condiciones

Desafortunadamente, leer los contratos de manera detallada es algo que no solemos hacer. Cuando llegan las sorpresas, el cobro de una comisión, solemos ponernos en contacto con la entidad para pedir explicaciones y la respuesta es siempre la misma, que debíamos haber leído lo que estábamos firmando. Por esa razón, no conviene dejarse llevar por las prisas. Compara todos los productos que tu banco te está ofreciendo en cuanto a tarjetas y no te fijes solamente en el saldo disponible o la TAE. Por todas las comisiones que se aplican, si es gratuita para siempre y cuánto dinero te va a costar sacar de un cajero que no sea de esa entidad.

La gratuidad en cuanto a las comisiones de una tarjeta de crédito suele venir asociada a cumplir una serie de requisitos. Por ejemplo, el de tener domiciliada la nómina o haber contratado algún tipo de seguro. Cerciórate bien de que estás cumpliendo con esos requisitos, porque de otra manera, vas a tener que pagar la comisión.

Hablar con la entidad

El diálogo siempre es la mejor forma de solucionar cualquier asunto referido a comisiones. Probablemente seamos clientes con una larga trayectoria en nuestra entidad, y si se produce el cobro de alguna comisión por tarjeta de crédito es un buen momento para tratar de negociarlo. Será mucho más fácil si tenemos un buen patrimonio, nuestro historial crediticio es el correcto, y tenemos varios productos contratados. Ir de buena fe siempre es más efectivo que amenazar con marcharse a las primeras de cambio. Probablemente acceda a revisar estas comisiones y a dejar de aplicarlas. Si por cualquier circunstancia obtenemos obtenemos una negativa, llega el momento de valorar el cambio de entidad hacia otra que tenga mejores condiciones.

Cambiar de tarjeta

Seguro que tu entidad tiene un catálogo de tarjetas lo suficientemente extenso y puedes elegir una nueva. No todas tienen las mismas condiciones, por lo que nuestro consejo es que si pagas muchas comisiones por tu tarjeta, valores la posibilidad de cambiarla por otra. El ahorro puede ser interesante. Recuerda que leer los contratos y conocer bien las condiciones antes de realizar la contratación.

Cancelar la tarjeta

Esto es aplicable si la tienes y no la has usado. Si no utilizas tu tarjeta de crédito es porque no te hace falta. Pero no tiene sentido que pagues la comisión anual de mantenimiento. Así que lo mejor es hablar con la entidad para que la anule. Si te ofrecen seguir teniéndola y no pagar comisiones si no la usas, es una buena idea entonces mantenerla. Nunca sabes si te puede hacer falta en alguna situación comprometida. Por ejemplo, tener que pagar gastos de hospitalización en un país extranjero, o situaciones más corrientes, como tener que alquilar un coche.

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Cambiar de entidad

Es una de las decisiones más drásticas. Si no estas de acuerdo con las comisiones de la tarjeta de crédito y, además, deseas cambiar de aire, llega el momento de cambiar de entidad. El único engorro es el de tener que hacer todos los cambios de domiciliaciones; pero muchas entidades ya lo hacen por ti. Hay nuevas maneras de hacer banca, son los conocidos como neobancos; estos ofrecen cuentas sin comisiones y tarjetas en muy buenas condiciones. Estas entidades no tienen oficinas físicas, pero ofrece un catálogo de servicios bastante competitivo que te permitirá ahorrar bastante cantidad de dinero en cuanto a comisiones.

Liquidar la tarjeta

Ya lo hemos comentado en un artículo anterior, sobre las opciones de préstamos para cancelar deuda de tarjetas. Así evitas intereses y comisiones. Solo se trata de echar números y ver si compensa o no. Ten en cuenta, tal y como hemos dicho, que el coste de la cancelación es del 3% del importe pendiente. Pero solo es cuestión de sacar la calculadora.

Para conseguirlo es tan sencillo como conocer las diferentes propuestas de préstamos personales que hay a tu disposición en cuanto a préstamos. Solo tienes que elegir tu proveedor de interés, tener a mano tu DNI y número de cuenta corriente. En cuanto tu solicitud quede aprobada, tienes el dinero disponible y podrás liquidar el importe pendiente de tu cuenta corriente. Conviene estar atentos a las diferentes ofertas en cuanto a préstamo rápidos, ya que en diversos momentos hay condiciones muy ventajosas, como préstamos a interés cero. Las campañas de navidad son un buen momento para lanzarse a contratar uno.

Cuándo me conviene una tarjeta de crédito

Aunque tu situación económica sea desahogada, tener una tarjeta de crédito siempre es una opción bastante inteligente. La diferencia entre una tarjeta de crédito y una de débito es que la primera nos facilita un importe superior o añadido al que tengamos disponible en cuenta corriente. Por el contrario, la tarjeta de débito solamente nos permite tener disponible el saldo que tengamos en nuestra cuenta corriente. Por eso, la tarjeta de crédito viene muy bien en situaciones muy diversas.

  • A la hora de viajar al extranjero, o incluso por nuestro propio país. Una tarjeta de crédito nos permite realizar reservas con completas garantías en un establecimiento hotelero. Son igualmente necesarias para alquilar un vehículo, ya que la cantidad retenida que se utiliza como fianza es la garantía para la empresa en caso de daños.
  • Una tarjeta de crédito es la garantía de atención hospitalaria en algunos países fuera del ámbito europeo. Si no viajas con un seguro médico, un gravísimo error, hazlo con tu tarjeta de crédito y con saldo suficiente. Hay historias aterradoras de personas en grave situación sanitaria que no fueron atendidas hasta que pasaron su tarjeta por el datáfono del hospital.
  • Para solventar diversas situaciones complicadas en las que no hay efectivo suficiente en nuestra cuenta corriente. Disponer del saldo de la tarjeta nos sacará de ese apuro.

Estas razones son más que suficientes para valorar la posibilidad de contratar una tarjeta de crédito. Si estás algo perdido sobre lo que ofrecen, lo más adecuado es que consultes con tu entidad bancaria cuáles son las mejores opciones. Y no lo olvides, lee bien todas las condiciones con calma. Evitarás que las comisiones de tu tarjeta de crédito sean un engorro.

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